sábado, 9 de febrero de 2008

...

(En el albergue Gladys para madres abandonadas en alguna olvidada parte del Agustino hablé, antes de irme, con una niña de 9 años)


yo: Noemí, ya me voy, aunque ni siquiera me has dicho cual es el nombre de tu muñec... perdón de tu hija...

ella: ...

yo: Nada? mira que no sé cuando te vuelva a ver eh?

ella: Se llama lizbeth, pero no habla

yo: Y por qué no habla?

ella: Desde que su papá se fue...

yo: Vaya, lo siento mucho... pero yo también tengo que irme...

ella: Lo de siempre, no?

martes, 29 de enero de 2008

¡!

Pienso que
podría amar
eternamente
a cualquier mujer
que se suelte el gancho del pelo
mientras camina descalza por una vereda transitada
al menos en sus dos proximos pasos
o hasta que llegue a sus zapatos.
Entonces todo volvería a ser absurdo
todo perdería su color
o nunca lo habría tenido.

jueves, 24 de enero de 2008

¿?

Andaba pensando
en asesinar
a un gran amigo
pero aún en mi mente,
imaginada la escena,
fracasé en el intento
por que él
logró esquivarme
y se fue casi ileso
lo que me dejó de mal humor.
Después lo vi
y me saludó con un abrazo
y esa estúpida sonrisa
que yo no tengo
nunca.

Le pregunté por qué sonreía,
y no dijo pero yo sabía que era por gratitud,
por que seguía aún con vida.
En el fondo se le notaba algo asustado.

domingo, 25 de noviembre de 2007

sobre este proverbio Hungaro

"Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo."

De un tiempo a esta parte me siento muy identificado con el huevo

=(

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Just a ball

Apenas paso el metro con setenta de estatura...
y ese día por ver mis pasadores me raspé la frente
con la rama de un arbol seco.

Estaba algo cerca de mi casa
y me jodió tanto el dolor encima de las cejas
que sin querer caminé algo encorvado
Un niño y su mamá jugaban en la acera del frente
y su pelota se quedó atrapada en otro árbol seco

Me llamaron despues de que los viera saltar tratando de llegar a la pelota
sin mucho exito.
Fui corriendo para tomar impulso y boté el balón
el niño se alegro, la madre también pero el niño se alegró más.
su mamá le dijo que tenía que comer para ser alto como yo
y yo le dije que mejor no, para que evite las heridas en la frente
Pero a pesar de eso cuando me fui y llegue a casa me di cuenta de que le había agarrado algo de estima a mi herida
no me la lavé ese día.

martes, 18 de septiembre de 2007

La casa de Asterion (1949) y Amnesiac (2001)



Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, iii, I.


La primera vez que leí aquella melancólica descripción del Minotauro, el otrora mítico mounstruo de la mitología griega, que en el famoso cuento de Borges, que dicho sea de paso es parte del libro de cuentos El Aleph que es de 1949, quedé contrariado ya que el Minotauro de Borges no era otra cosa que un ser solitario, que buscaba salir del estado de soledad en el que se hallaba, sin darse cuenta de que su diferencia con los hombres era infranqueable, y que por tanto su soledad, al parecer, no terminaría debido a su unicidad... como el mismo puede vaticinar :

Armando Valdez

"Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, asterión."

jose grave de peralta

Y así, justificándose aún en su condición especial, al menos no plebeya, lo que se nos muestra es el retrato de este ser cuasi infantil, que no es comprendido, que no puede ni quiere ser comprendido por las personas que él también desprecia y delas que se queja, aunque puede vislumbrarse cierta herida por ese desprecio, cierta envidia que el pobre Asterion mitiga inventándose juegos, o amigos similares a él.



Al parecer el minotauro llamado Asterion de Borges busca constantemente escapar de este estado de soledad, por tanto persigue a los hombres en las galerías hasta que uno le profetiza la llegada de un redentor y la última satisfacción del minotauro es la espera de éste, sin saber que es Teseo, su asesino.



Este Minotauro expuesto por Borges, a mi parecer no actúa de forma distinta a la mitología. Es solo que Borges ya no se centra en el papel del héroe sino que enfatiza esta tesis que, creo yo, identifica a los victimarios como víctimas en sí mismas y viceversa; lo cual le da un giro humano y empático al rol de héroe y de villano. La naturaleza del texto suprime los actos del Minotauro en virtud de mostrar esa parte de su conciencia, los actos son consecuencia de una búsqueda interior, un hurgar en su persona e idiosincracia como eje de la anécdotalo cual no hubiera tocado la mitología. Por eso creo, el involucramiento con el Minotauro de Borges era más sentimental que épico. Lo cual ya supone un cambio en la cosmovisión del personaje mítico en el siglo XX.




50 años despues, osea en el 2001, saldría el quinto disco de Radiohead, el esperado Amnesiac. Más allá de detenerme en el quid del asunto, a saber la música del disco, diré que me percaté de que el muñequito de la portada del cd era el Minotauro. Oh sorpresa, y está llorando. Luego vi que la portada incluía unos triangulos extraños que lo rodeaban y todo eso con un fondo totalmente rojo.



Ya sé que a los toros les llama mucho la atención el color carmesí, por eso era aún más extraño que un ser como el minotauro llorara en ese contexto cuando debería estar excitado y violento.



Todo eso me dio pie para suponer que en ambas expresiones artísticas, el cuento y el dibujo, iba de la mano una seguidilla de cambio en la percepción social con respecto a personajes antiguos y míticos en el cual éstos personajes antes poderosos, van perdiendo su fuerza y son más débiles, más humanos, más empáticos y por tanto menos ajenos. No sería la primera vez, pero me llama la atención especial este caso ya que el Minotauro, el humano-toro más temido en la Grecia antigua, cuya fama incluso llegaba a Egipto, se hubiese transformado en un ser solitario que buscaba compañía y era presa del solipsismo, tal como aparece en el cuento de Borges, y posteriormente, a ponerse a llorar en su propio laberinto porque, como creo entender, se da cuenta de que está solo y tal vez hasta perdido.


En el disco de Radiohead ya ni siquiera actúa buscando algo que le permita redimirse o desfogarse. Sencillamente está ahí, llorando. Me acuerdo de esta aparente degradación de los héroes, de este cambio del eje central que ha hecho que héroes y villanos se conviertan en seres con debilidades o carencias enormes, seres que ahora podemos mirar y sentir más cerca sin tenerles respeto o miedo. Creo que cada expresión artística idealiza como norma al arquetipo de hombre o ser de su época específica, si es así tal vez sea que el pesimismo ha ganado terreno en la frágil concepción que el hombre tiene ahora de sí mismo. Tal vez con justa razón.



¿Cómo será el minotauro dentro de 10 años?





viernes, 31 de agosto de 2007

Ingmar Bergman, Upsala 14 julio 1918- Faro, 30 julio 2007



"No veo mis propios filmes con frecuencia. Me pongo nervioso y me entran deseos de llorar"

Hace más o menos un mes que Ingmar Bergman falleció. No sé qué habrá sentido antes de percibir que ese frío llamado comenzar-a-morir le entraba por el cuerpo, pero supongo que a pesar de todo, a él la muerte no le agarro totalmente desprevenido. A lo largo de su obra, tanto habló de ella, y de tantas formas la ejemplificó que tal vez al verla se decepcionó, o tal vez supo que al menos en alguna de sus películas hizo una descripción que se correspondía con la parca, al menos un poco. Eso sería suficiente.


Bergman y la muerte; un tema dificil teniendo en cuenta que precisamente hablaba tanto de ella en sus filmes como si en verdad su objetivo fuera exfoliar de él esa sensación, ese pálpito habitual por el cual todos en ciertos instantes nos quedamos pensativos y abrumados por ese vacío que supone el cambio de fase.


Lo extraño es que al parecer, ese temor de Bergman por tratar de comprender esta relación entre muerte y hombre le haya llevado, más que a tratar de conocer a la muerte, a dar una visión bastante nihilista sobre el destino del ser humano frente a aquella. Y se corrobora con gran parte de sus películas en las que de algún modo está implícito como un hueso en la garganta este tema de la degradación humana, sea moral, sea física, pero a fin de cuentas, degradación que lleva inevitablemente hacia el vacío, hacia cierta inexistencia, hacia ese vértigo que no es otra cosa que el miedo a desaparecer.


Y Bergman, tal vez por su propia búsqueda, planteó esa perspectiva en toda su obra: y claro, así se hace más turbio comprender por qué en El séptimo sello la muerte juega, solemne, al ajedrez con el caballero medieval que lo único que quiere es tiempo para entender cual es su sentido; por qué en La hora del lobo toda esa pesadilla enloquece al protagonista de tal forma que su proceso de descenso contagia también a su esposa, la cual albergaba aún cierta esperanza que a todas luces al final se ve como inútil; por qué en La pasión al final termina Andreas destrozado por ese mismo vacío y poco a poco su imagen se pierde, así también en Shame el viaje de los personajes por huir de la guerra se convierte en una angustia y desesperanza que los va hundiendo sin dejar nada de ellos, sus sueños rotos, tal vez, como único posible rastro de que alguna vez fueron seres humanos, que estuvieron vivos realmente.


Y así, hace un mes ese Bergman se fue, dejando en su obra tal vez una de las visiones más pesimistas, y no por eso menos cierta, de lo que implica la complejidad trágica del hombre, dejando de lado moralejas o posibles soluciones facilistas y convencionales: el cine de Bergman simplemente se encargó de colocar en el ecram esos traumas, conflictos y problemas hondos con los que lidió y que no supo, ni él ni nadie, resolver, y que tal vez nunca sean expuestos de forma tan dura, tan punzante y sobrecogedora como en sus películas. En suma, toda su obra me pareció una escena densa y tétrica de enormes miedos que no queremos ver, y que están en nosotros, tal vez por eso sea.



Adios Ingmar Bergman, que el descanso que tanto buscaste en vida te acompañe ahora. Eso espero. Y tal vez no sea correcto decir que la muerte finalmente ganó la partida de ajedrez; y tal vez sea posible que te hayas dado cuenta de que al terminar la partida, era facil patear el tablero lo cual supone recoger las fichas y tener esa bienaventurada capacidad de empezar de nuevo.