viernes, 11 de septiembre de 2009

La casa de la Umbelina

Como no volvía a Matahuasi desde hace más de 8 años, no supe que la Umbelina había muerto. Fui a su casa con Lichi y sus hermanos, y por primera vez entré a ese pequeño lugar, ahora sin una parte del cieloraso y techo... Allí me enteré, recién, de que la Umbelina había arrastrado una enfermedad mental casi toda su vida y por eso vivía en esa casa más pequeña que un cuarto. Todas sus cosas se las habían llevado sus hijos, y adentro solo habían tejas rotas, maleza crecida y caca de toros y perros. De triste forma sacié la curiosidad por saber como era su casa por dentro, estúpidamente me trepé a una de las vigas para ver la Era, la casa del tío Victor y el interior de la casa de la Umbe, antes de saltar e irme.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Matahuasi




Tras abandonar la casa del abuelo tomé la ruta de Jauja, la margen derecha, y llegué a Matahuasi, esa capital lechera donde antes habían también muchas guindas y pencas para hacer barcos y meterlos por los riachuelos que riegan las chacras...

Fui a la Era y solo hallé toros comiendo y la hierba amarilla y seca, ya no había rastro del nido de abejorros que tanto miedo me daba cuando jugaba partido con los yayitos y joselitos.

En algún momento el cielo se llenó de nubes brillantes.

martes, 8 de septiembre de 2009

Telar



La cosa iba así, antes de irme a Matahuasi a ver a la Mama Llica quise pasar a visitar al abuelo y ver el sitio donde me rompí la mano, ese desván ya no estaba pero en su lugar habían puesto el telar del viejito. Las maderas crujían por debajo y la casa ya se está viniendo abajo, pero desde la azotea se veía simpático ese telar... aun no sé si el abuelo lo hace funcionar.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El parque entre el basural

Huancayo ciudad de parques ornamentales en sitios abandonados,
parques preciosos con conchas acusticas entre basurales y chancherías
parques con perros guardianes y ratas afuera
Huancayo ciudad de parques con muchas bancas donde nunca se sienta nadie
donde nadie puede llegar siquiera...

Ventanas redondas que mutilan arboles y nubes y cerros y casas

Oveja negra